Debido a los extraordinarios efectos positivos de la aplicación del bioesimulante ProAct en cultivos de invernadero confirmados por los productores de España y otros países como Italia, Grecia, Países Bajos, Turquía, Marruecos o México, la empresa Agrii investiga sus beneficios con un ensayo en tomate cherry en colaboración con un productor de Worcestershire.

Agrii es una de las empresas de agronomía más grandes del Reino Unido, con más de 300 técnicos que prestan servicio a más de 20.000 explotaciones. Su negocio está respaldado por I+D, donde invierten más de 1 millón de libras/año en pruebas en su propia plataforma y a través de alianzas estratégicas con la Universidad de Cambridge y NIAB East Malling Research.

“Hemos visto que ProAct tiene un efecto positivo en berries y patatas, pero no habíamos explorado su uso en cultivos de invernadero” explica Kathryn Styan, agrónomo de Agrii que sigue el ensayo.

“Los agricultores en Europa llevan aplicando ProAct durante más de 15 años para mitigar el estrés y mejorar la absorción de nutrientes con impresionantes resultados, pero necesitamos investigar cómo obtener esos mismos beneficios en Reino Unido, donde las condiciones son diferentes”, añade Kathryn.

Los resultados preliminares sugieren que la aplicación de ProAct es muy rentable. “Con las primeras aplicaciones de ProAct se está apreciando un efecto visual positivo en raíces y estructura de la planta. Siendo conservadora, estimaría el beneficio en torno al 10% por encima del control”, explica Kathryn.

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